miércoles, 25 de noviembre de 2009

Esperando a Eric


En Inglaterra y el resto de las islas británicas
, el seleccionador de fútbol que deja el cargo por dimisión o con el contrato cumplido escribe sus memorias. Tal vez se apoye en un periodista deportivo o en un escritor, a veces, raras veces, él mismo es autor de novelas como en el caso de Terry Venables (de misterio, al estilo de las de Agatha Christie). Da su versión de los hechos. En Inglaterra, a un director de cine tan comprometido socialmente como Ken Loach -despedido de la BBC por contar el chantaje y la brutal represión del gobierno autoritario de Margaret Thatcher contra los sindicatos mineros galeses- no se le caen los anillos por retratar en una de sus historias a un futbolista, una estrella mediática rebelde, como el marsellés Eric Cantona.

Entre nosotros, es sencillamente impensable una peli decente, una memorias veraces. Lo poco que se escribe sobre fúbol es, en general, amanerado y para no aficionados. Aquí tenemos ración de tertulias con sobadas opiniones precocinadas, resúmenes acelerados y entrecortados de partidos con ensalada de ocasiones y goles, o programas de recortes al estilo "Lo que el ojo no ve". Hasta el título parece una burla. La condena del seguidor de este deporte-espectáculo. Los futbolistas y los entrenadores españoles, en su mayoría, son ágrafos. Si no leen, cómo va a ocurrírseles dejar nada escrito. Es más, leer para ellos está feo. Desde niño, el futbolista que lee es el raro, al que hay que marginar para no contaminar al resto del grupo. De ahí se derivan tantas cosas... del machismo más ramplón a esa forma de vestir que adoptan los futbolistas de élite, mitad macarra, mitad proxeneta, pasados por las manos de un modisto que se hubiera comido un ácido en plena faena. Esto es lo que hay. Habrá que conformarse con el estreno de Loach. O aprender inglés.