viernes, 30 de octubre de 2009

Fútbol: la tragedia griega de nuestros días

Manuel Mandianes*/ elmundo
Foto: Agrupación Deportiva Alcorcón (Ada)

*antropólogo del CSIC y escritor. Autor del blog Diario nihilista


La popularidad de un deporte depende de su capacidad de ser espejo y de crear identificación. En estas últimas fechas del calendario español, pocos acontecimientos han logrado enganchar a tanta gente y suscitar tal interés de los medios de comunicación de todo el mundo como la epopeya protagonizada el martes por los jugadores del modesto Alcorcón al vencer al todopoderoso Real Madrid. ¿Por qué el balompié suscita una curiosidad, sino un interés, generalizada?

Los futbolistas encarnan la indomable violencia de las fuerzas primitivas del mundo de los instintos: la juventud, la lucha sin freno contra todo lo que se le pone delante. La gente se empuja, se arrastra para tocarles, para pasarles un pañuelo por la cara o por los pliegues del manto, por arrancarles una manga de la camisa para llevarla como trofeo a su casa como antaño hacían los peregrinos con las reliquias, por hacerse una foto a su lado como hacen los fieles con los santos de su devoción en las iglesias y en las procesiones. El fútbol es un acontecimiento épico, y el futbolista, la glorificación del héroe luchador y la ejemplificación de la sabiduría de los instintos vitales. El ídolo es un dios reducido a la medida del hombre.

(continúa)