En mi caso no tengo una sola duda de que Johan Cruyff es el hombre más influyente del fútbol moderno. El jugador/entrenador total. Tan grande como futbolista como cualquiera de los cuatro o cinco o seis considerados grandes, Di Stefano, Pelé, Garrincha y compañía. Tan influyente como los muy influyentes Michel Platini o Franz Beckenbauer o Álex Ferguson. Cruyff es quien supo apostar por una idea de fútbol ofensivo practicado por el Ajax o el F. C. Barcelona desde la base, a contrarriente de la corriente mayoritaria, simpre vulgar y masiva. La liga italiana, el Calcio, que dominaba el fútbol europeo de la década de los 80, e imponía sus rigideces estratégicas y la base defensiva. Todo eso lo ha desmontado un solo un hombre con su idea del juego. Ese hombre es Johan Cruyff.El momento decisivo de su biografía, a mi juicio, es su llegada como entrenador al Barça, presidido por Núñez y Navarro, a finales de los 80. El pulso que mantuvo con la poderosa junta directiva del constructor vasco fue decisivo para entender el rumbo actual del Barcelona. Concibió al entrenador como algo más: un director deportivo (etiqueta que nace posteriormente), atento a que no se disparen las fichas de los jugadores y no se generen diferencias abusivas. Y un patrón de juego para todo el club: de los alevines al primer equipo. Este Barça es su Barça. Un equipo que ha ganado las seis últimas competiciones importantes que ha jugado. Un club que practica un fútbol bello y eficaz y que constantemente deja en ridículo a las opciones millonarias que tratan de seguir su rastro.
Cruyff ha cambiado el fútbol mundial con sus ideas y su carrera deportiva. Y si la selección española juega como juega hoy día y parte como favorita para el próximo mundial en Suráfrica es, fundamentalmente, gracias a Johan Cruyff. Cambió la Liga española, cambió el signo rácano de nuestro fútbol. Y deberíamos dar gracias infinitas porque eligiese Cataluña para vivir. ¡Larga vida al César!
Cruyff consiguió sus éxitos con coraje y sabiduría. Enfrentado siempre a los representantes del poder. Consciente siempre de que en un juego lo fundamental es el juego.