Una forma de hacer empresa es que los líderes elijan a sus comparsas para que no les hagan sombra. El aficionado que no acude al estadio, escucha la radio. La oferta española es mala y con poca variedad. En cierto modo, los narradores se han convertido en pequeños empresarios de su voz. Han de hacerse su marca. Corre el rumor de que los mandamases de Carrusel Deportivo no quieren competencia a su lado, y por eso eligen a los más incapaces, a los vulgares. Seguros de que el patituerto nunca podrá ser rey por más que se vista de mona. Así se entiende que la Cadena Ser mantenga en nómina a sujetos tan atrabiliarios y notablemente mejorables como Morata, Romero o Ruiz. Los comparsas que hacen el coro de grillos. A qué De la Morena, González (al que el implante de pelo tampoco le hace más guapo), Lama les va a mover la silla semejante ejército de disminuidos, el futuro relevo. No es cuestión de excelencia, es cuestión de superviviencia. Así se escribe la triste historia del periodismo deportivo, lleno de patanes, de zurrupianes y modorros. Los jefes y los serviles, tanto da.
sábado, 26 de septiembre de 2009
Morata, Romero, Ruiz
Una forma de hacer empresa es que los líderes elijan a sus comparsas para que no les hagan sombra. El aficionado que no acude al estadio, escucha la radio. La oferta española es mala y con poca variedad. En cierto modo, los narradores se han convertido en pequeños empresarios de su voz. Han de hacerse su marca. Corre el rumor de que los mandamases de Carrusel Deportivo no quieren competencia a su lado, y por eso eligen a los más incapaces, a los vulgares. Seguros de que el patituerto nunca podrá ser rey por más que se vista de mona. Así se entiende que la Cadena Ser mantenga en nómina a sujetos tan atrabiliarios y notablemente mejorables como Morata, Romero o Ruiz. Los comparsas que hacen el coro de grillos. A qué De la Morena, González (al que el implante de pelo tampoco le hace más guapo), Lama les va a mover la silla semejante ejército de disminuidos, el futuro relevo. No es cuestión de excelencia, es cuestión de superviviencia. Así se escribe la triste historia del periodismo deportivo, lleno de patanes, de zurrupianes y modorros. Los jefes y los serviles, tanto da.